viernes, 4 de marzo de 2011

Desarrollo Sostenible: ¿El paradigma idóneo de la humanidad? (Parte I)

Ernesto C. Enkerlin, Silva del Amo Rodríguez y Gerónimo Cano Cano.
Podríamos decir que el desarrollo sostenible surge practicamente de manera espontánea como una respuesta ineludible e inaplazable a los grandes problemas que enfrenta la humanidad a fines de este siglo. Finalmente, resulta obvio que estamos alcanzando los límites de un planeta finito y que nunca, como ahora, la especie humana se arriesga a sufrir un colapso en sus sistemas de soporte de vida. De acuerdo con el Centro para Nuestro Fututo Común (1993, el mundo ha de hacer frente a la agudización del hambre, de la pobreza, la enfermedad, el analfabetismo, y al incesante deterioso de los ecosistemas de los que depende nuestro bienestar. Mientras tanto, no cesan de aumentar las dispariedades entre ricos y pobres. Soló si abordamos, en conjunto y de forma equilibrada, las cuestiones relativas al medio ambiente y al desarrollo, podremos forjarnos un futuro más seguro y próspero.
Se requiere un cambio fundamental en la manera de implementar el desarrollo; en pocas palabras, se requiere llevar a cabo el desarrollo visto desde su dimensión social de largo plazo, en su contexto más amplio. La palabra desarrollo siempre ha sido sinónimo de crecimiento económico, no necesariamente de bienestar, por ello, este tipo de desarrollo reevaluado y dimensionado adecuadamente requerirá de un nuevo nombre, de un calificativo; sólo así podremos aceptarlo, difundirlo, comprometernos con él y vivirlo como el nuevo paradigama de la humanidad.
Ninguna nación podrá labrar su futuro de forma aislada; juntos podremos hacerlo, en un esfuerzo común para alcanzar el desarrollo sostenible (Centro para Nuestro Futuro Común, 1993).
El desarrollo sostenible está basado en la diversidad social, en la diversidad cultural y en la diversidad biológica. Algunas personas creen que se trata de una nueva moda o una nueva forma de ver el desarrollo, pero otros pensamos que ya no es una elección de la sociedad, sino un destino; o hacemos desarrollo sostenible, o simplemente veremos cómo se nos escapa el mundo. Ya hemos rebasado el momento de decidir si queremos o no encaminarnos a él, la pregunta ahora es cómo lo vamos a hacer.